jueves, 12 de septiembre de 2019

Los cinco escalones de Lunahuaná


¿Has hecho canopy? Es un deporte de aventura. Consiste en deslizarse de un extremo a otro a la velocidad de un rayo sujeto a un arnés. Es divertido si te propones disfrutar la sensación de volar. Los escenarios son variados, depende mucho de la zona, puede ser un valle o el vacío entre montañas. Hasta el momento sólo lo he practicado una vez y fue en la localidad de Lunahuaná, ubicado en Cañete, el cual se encuentra a unas 2 horas de Lima (cerquita no más). Puedes realizar un full day o quedarte un fin de semana, depende de las actividades que quieras practicar. Sin dudas diría que es una zona para ir a perder miedos y liberar mucha adrenalina, ya que cuenta con otros deportes como el canotaje (recontra recomendado), ciclismo y paseos en cuatrimotos. Por otro lado, cuenta con un excelente clima y la gastronomía se basa mucho en camarones (riquísimo). Dato importante, en las noches hay una señora en la plaza que vende caldo de mondongo, es buenísimo, después de un día de canopy y canotaje (donde terminas empapado de pies a cabeza) cae perfecto.

Bueno, en esta ocasión les quiero contar que practicando estos deportes pude interpretar de manera más fácil ciertas situaciones de la vida cotidiana. De eso se trata, de ir disfrutando y a la vez prestando atención a lo que sucede para sacar provecho.

Yo soy una persona con miedo a las alturas, cuando me encuentro en un lugar muy alto siento náuseas y mareos, el famoso vértigo que probablemente alguna vez hayas experimentado. Sin embargo, mis amigas me animaron hacer canopy y la verdad acepté porque me contagié del entusiasmo de ellas (ya ves que las energías positivas suman), podía sentir su adrenalina desde que pisamos el centro donde brindaban el servicio. Obviamente, cuando ya estuve esperando con toda la indumentaria encima y viendo a los demás ir de uno en uno hacia el otro extremo, me dije “diablos, ¿en qué estabas pensando?”. Me acobardé, pero ya no había vuelta atrás al menos que quisiera perder el dinero pagado y malograrme a mí misma la nueva experiencia. Pensé que viajar se trata de conocer y sentir más de lo que normalmente sucede. En fin, llegó la hora, experimenté unas cuántas lanzadas fallidas (tres, eso de asomarse y no lanzarse) y me lancé. Debo confesar que cerré los ojos por ratos. Fue rápido, como un flash y no fue malo, al contrario, fue una locura, pero esa no fue mi parte difícil. Mi verdadera prueba fue cuando llegué al otro extremo y tenía que escalar un poquito para llegar a una zona estable y trasladarme al otro cable para el retorno. No miento, eran 5 escaleras (sí, cinco), consistían de fierros aferrados a la pared de la montaña.

Me paralicé, mis manos empezaron a temblar, mi vista se nubló y sentí que no podía hacer ni el más pequeño movimiento, el estómago se me hizo un nudo. Habrán pasado 5 minutos a lo mucho, pero para mí duró la eternidad. Me sentí suspendida en la nada, como estar en medio de la oscuridad, sin tener la menor idea de qué hacer, ensimismada en pensamientos como “me voy a caer y aquí queda todo”, “necesito que alguien baje y me saque de aquí”. El instructor al comprender mi pánico empezó a alentarme desde su posición, me dijo que respire y que tenía la capacidad para subir esas 4 escaleras restantes, me tendió la mano y siguió alentándome. Con cada movimiento temblaba más, pero poco a poco pude llegar al último escalón y a la mano del chico y salir de ese estado.

¿El miedo paraliza, verdad? Pude entender que la mente trabaja de la misma manera ante una situación nueva o no cómoda. Primero te aísla del entorno, para lanzarte pensamientos que atentan contra tu confianza, te hace creer que pasará lo peor y encima lo exagera, una tragedia sucede en tu mente y te angustia hasta nublarte el juicio. Luego, te hace sentir que necesitas de alguien para avanzar, que hacerlo de manera individual es imposible, pero ¿acaso alguien iba a agarrar mis piernas y levantarlas una tras otra para apoyarse de cada escalón o iba a enganchar mis manos en  los fierros? En efecto, NADIE, sólo yo. Las demás personas que te brindarán ayuda serán como el instructor, te alentarán, te recordarán que tú eres capaz y te brindarán apoyo, pero no se meterán en tu mente para solucionarlo. En ese momento clarísimo cuando comprendí que la única que iba a darle órdenes a mi cuerpo era yo, me esforcé por calmarme, respirar y continuar el trayecto. La única persona que tiene la última palabra eres tú y aunque haya miedo en el camino, avanza porque es la única manera de quitarle poder sobre ti y en algún momento será muy chiquito y te reirás porque lucirá insignificante. Te engrandecerás a ti mismo porque tienes la prueba de que fuiste capaz. Y así puede suceder con muchos miedos en todos los ámbitos: miedo a viajar solo, a empezar de cero, a enamorarte, a vivir solo, a luchar por un proyecto, a mudarte, a escucharte, etc. Unos cinco escalones (graciosamente insignificantes)  pudieron mostrarme como trabaja el miedo.

En mi caso aún quedan muchos miedos en los que trabajar, pero de eso se trata de ir ganándoles la partida uno a uno con seguridad y mucha paciencia (la ama y señora de las virtudes) y se comienza decidiendo.

Paz y amor


Pd. Lo que te transmito se basa en la experiencia propia, son las interpretaciones de una simple mortal, pero si algo he aprendido es que lo bueno se comparte. Nunca está de más.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

¿Para qué usar mi tiempo en una relación tóxica si puedo usarlo para planear mi viaje de año nuevo a Cusco?


¿Has experimentado una relación tóxica? Creo que todos en algún momento pasamos por eso, pienso que es más recurrente vivir una situación así cuando uno es más joven por la inmadurez y porque está en pleno proceso de identificación y definición como persona. Sin embargo, también es fácil caer en ese vicio siendo algo más grande (considera de 25 para arriba). Yo lo pasé hace un par de años con un ex enamorado. Antes de empezar con el anécdota, definamos qué es una relación tóxica. Desde mi perspectiva es una relación que no te aporta nada (NADA) y te quita energía, es decir, te sientes apagado, todo el tiempo es exactamente igual a los otros días que pasas con esa persona, las únicas ganas que sientes son las de pelear y podría decir que hasta las conversaciones son diálogos aprendidos y repetitivos.

Ahora sí, les contaré mi experiencia. Llevaba más de 2 años con esa persona, trabajaba con él, yo era una especie de caricatura de colores apagados, porque normalmente soy alguien alegre y risueña. Sin embargo, mi aspecto era de alguien aburrido y apagado. La persona que estaba conmigo era de pensamientos negativos, es decir, a todo le buscaba el pero o el lado malo y constantemente lo escuchaba quejarse de cualquier cosa que pasara por su vida y también en la mía. Mi accionar era refutar con cosas positivas, pero era tan insistente que terminaba por contagiarme esa visión de las circunstancias. Con el pasar del tiempo ambos nos convertimos en compañeros de rutina, pero nada más. No nos motivábamos, al contrario, ya no nos importaba qué hacía el otro, al menos que involucrara nuestra imagen ante los demás y eso explotara en peleas intensas. Me alejé de mis amigos y me aislé un poco de mi familia, ya que era difícil que esa persona interactuara con ellos.
Mi último intento por rescatar esa relación fue organizar un viaje de año nuevo a Cusco con muchos amigos de diferentes ámbitos, mis amigos de trabajo (que ahora son mis amigos de vida), amigos de mi ciudad natal (Tacna) y amigos de mi barrio. Lo organicé con mucho esmero y con ayuda de una amiga, ya que organizar a más de 10 personas fue todo un desafío, primero tienes que perseguir a todas para que compren los pasajes. Compramos nuestros pasajes con 4 meses de anticipación y el precio fue bastante accesible (en noviembre y diciembre se disparan al doble). Después fue el turno del alojamiento, como todos llegaban en fechas distintas, cada grupo accedió a un hospedaje distinto, pero lo recomendable para estos casos de grupos grandes es la aplicación de Airbnb. Recuerdo que yo reservé el hotel para nosotros dos y por no leer bien en booking tuve que pagar el mismo día la mitad del total. Te recomiendo leer correctamente las letras pequeñas, aunque para fiestas es entendible que pidan un adelanto fuerte. Normalmente, adelanto el 30% o elijo hoteles con cancelación gratis hasta cierta fecha. En fin, llegada una fecha cercana al viaje mi “enamorado tóxico” decidió no ir, uso una excusa tonta, pero para ese momento ya se me habían agotado las pilas para salvar la relación, así que decidí ir sola con mis amigos y fue la mejor idea. No sólo disfruté organizando los horarios para poder aprovechar la ciudad al máximo en esos 3 días de estadía, sino que pude quitarme la venda de los ojos y caer en la cuenta de que mi felicidad dependía de mí y no de otra persona.

Para ese año nuevo, mi cábala fue conocer un lugar nuevo el mismo 31 de diciembre. Por lo que decidí visitar Vinicunca, la montaña de 7 colores. Conseguir un tour es bastante fácil, la mayoría de las agencias se encuentran a un costado de la plaza de armas y recomiendo regatear, lo único que debes tener en cuenta es que debe ser una empresa seria y con los instrumentos adecuados para auxiliarte en caso tu organismo colapse por la altura. No te preocupes, para el último día del año las agencias de turismo funcionan con normalidad, si se trata de un full day.

Partimos muy temprano, recomiendo comer ligero e ir al baño antes de comenzar el trekking. En mi caso, considerando que era año nuevo y en la noche iba a celebrarlo, opté por la opción de pagar el traslado de ida a caballo, de esta manera no terminaría exhausta para las celebraciones. Las dos amigas del grupo que me acompañaron a ese tour, decidieron no seguir mi consejo y prácticamente sólo vieron los fuegos artificiales a la medianoche para después irse al hotel a dormir. El trayecto hacia el cerro es plano, no tiene subidas ni bajadas, pero  lo que te juega en contra es la altura. El caballo te deja al pie del cerro y debes subirlo por tu cuenta, en mi caso tuve que ponerle mucha actitud y esfuerzo para hacerlo a mi ritmo, ya que no contaba con la resistencia adecuada para hacer trekking (ahora trabajo en ello haciendo ejercicios). Sin embargo, me dio mucha satisfacción llegar a la cima, primero porque te demuestra que si te lo propones lo logras y segundo porque la vista es increíble y vale el esfuerzo. Disfruté mucho despedir el año estando en contacto con la naturaleza, sentir el aire helado en el rostro, visualizar los colores de las montañas, apreciar lo blancos nevados y estar entre toda la buena energía de las personas que llegaban. Fue una fiesta con la naturaleza que te limpia toda la mala energía y te renueva el alma (muy recomendable). Los días siguientes paseé por la ciudad, tomé caldo de gallina en el pintoresco mercado San Pedro, recorrí las calles de San Blas y disfrute los atardeceres en la plaza de armas.

Regresé a Lima renovada y decidida a cambiar mi situación sentimental. Es bueno analizar porqué aceptamos en nuestras vidas menos de lo que merecemos. En este caso, me di cuenta que no tenía caso continuar una relación con una persona que no tenía tiempo para mí, no ponía de su parte para mejorar la relación a pesar de pedírselo en reiteradas ocasiones y que me criticaba todo el tiempo. Al contrario, me había convertido en una versión muy parecida a él y eso atentaba mi esencia como persona. Mucho depende del autoestima y es difícil aceptarlo lo entiendo, pero tampoco podemos continuar viendo la vida pasar sin reaccionar a ella. Ahora después de varios años entiendo lo importante qué es afrontar las situaciones para crecer en espíritu y hacernos más fuertes, y no, no me refiero a crear una coraza para evitar que los demás nos hagan daño, sino trabajar en nuestro amor propio para disfrutar al máximo de los buenos momentos, brindar amor sin miedo y sacar lecciones de las situaciones tristes. Todos los días son oportunidades para avanzar y convertirnos en nuestra mejor versión. Sólo requerimos paciencia y buena actitud.

Paz y amor.

Disfruta una experiencia histórica en la Fortaleza Real Felipe

¡Buen día! Es lunes otra vez y el calorcito ya llegó para quedarse. Y bueno, se acaba el año amig@ y ya estamos con todas las festividades...