¿Has
experimentado una relación tóxica? Creo que todos en algún momento pasamos por
eso, pienso que es más recurrente vivir una situación así cuando uno es más
joven por la inmadurez y porque está en pleno proceso de identificación y
definición como persona. Sin embargo, también es fácil caer en ese vicio siendo
algo más grande (considera de 25 para arriba). Yo lo pasé hace un par de años
con un ex enamorado. Antes de empezar con el anécdota, definamos qué es una
relación tóxica. Desde mi perspectiva es una relación que no te aporta nada (NADA)
y te quita energía, es decir, te sientes apagado, todo el tiempo es exactamente
igual a los otros días que pasas con esa persona, las únicas ganas que sientes
son las de pelear y podría decir que hasta las conversaciones son diálogos aprendidos
y repetitivos.
Ahora sí, les
contaré mi experiencia. Llevaba más de 2 años con esa persona, trabajaba con
él, yo era una especie de caricatura de colores apagados, porque normalmente
soy alguien alegre y risueña. Sin embargo, mi aspecto era de alguien aburrido y
apagado. La persona que estaba conmigo era de pensamientos negativos, es decir,
a todo le buscaba el pero o el lado malo y constantemente lo escuchaba quejarse
de cualquier cosa que pasara por su vida y también en la mía. Mi accionar era
refutar con cosas positivas, pero era tan insistente que terminaba por
contagiarme esa visión de las circunstancias. Con el pasar del tiempo ambos nos
convertimos en compañeros de rutina, pero nada más. No nos motivábamos, al
contrario, ya no nos importaba qué hacía el otro, al menos que involucrara
nuestra imagen ante los demás y eso explotara en peleas intensas. Me alejé de
mis amigos y me aislé un poco de mi familia, ya que era difícil que esa persona
interactuara con ellos.
Mi último intento
por rescatar esa relación fue organizar un viaje de año nuevo a Cusco con
muchos amigos de diferentes ámbitos, mis amigos de trabajo (que ahora son mis
amigos de vida), amigos de mi ciudad natal (Tacna) y amigos de mi barrio. Lo
organicé con mucho esmero y con ayuda de una amiga, ya que organizar a más de
10 personas fue todo un desafío, primero tienes que perseguir a todas para que
compren los pasajes. Compramos nuestros pasajes con 4 meses de anticipación y
el precio fue bastante accesible (en noviembre y diciembre se disparan al
doble). Después fue el turno del alojamiento, como todos llegaban en fechas
distintas, cada grupo accedió a un hospedaje distinto, pero lo recomendable
para estos casos de grupos grandes es la aplicación de Airbnb. Recuerdo que yo
reservé el hotel para nosotros dos y por no leer bien en booking tuve que pagar
el mismo día la mitad del total. Te recomiendo leer correctamente las letras
pequeñas, aunque para fiestas es entendible que pidan un adelanto fuerte.
Normalmente, adelanto el 30% o elijo hoteles con cancelación gratis hasta
cierta fecha. En fin, llegada una fecha cercana al viaje mi “enamorado tóxico”
decidió no ir, uso una excusa tonta, pero para ese momento ya se me habían
agotado las pilas para salvar la relación, así que decidí ir sola con mis
amigos y fue la mejor idea. No sólo disfruté organizando los horarios para
poder aprovechar la ciudad al máximo en esos 3 días de estadía, sino que pude
quitarme la venda de los ojos y caer en la cuenta de que mi felicidad dependía
de mí y no de otra persona.
Para ese año
nuevo, mi cábala fue conocer un lugar nuevo el mismo 31 de diciembre. Por lo
que decidí visitar Vinicunca, la montaña de 7 colores. Conseguir un tour es
bastante fácil, la mayoría de las agencias se encuentran a un costado de la
plaza de armas y recomiendo regatear, lo único que debes tener en cuenta es que
debe ser una empresa seria y con los instrumentos adecuados para auxiliarte en
caso tu organismo colapse por la altura. No te preocupes, para el último día
del año las agencias de turismo funcionan con normalidad, si se trata de un
full day.
Partimos muy temprano, recomiendo comer ligero e ir al baño antes de comenzar el trekking.
En mi caso, considerando que era año nuevo y en la noche iba a celebrarlo, opté
por la opción de pagar el traslado de ida a caballo, de esta manera no
terminaría exhausta para las celebraciones. Las dos amigas del grupo que me
acompañaron a ese tour, decidieron no seguir mi consejo y prácticamente sólo
vieron los fuegos artificiales a la medianoche para después irse al hotel a
dormir. El trayecto hacia el cerro es plano, no tiene subidas ni bajadas,
pero lo que te juega en contra es la
altura. El caballo te deja al pie del cerro y debes subirlo por tu cuenta, en
mi caso tuve que ponerle mucha actitud y esfuerzo para hacerlo a mi ritmo, ya
que no contaba con la resistencia adecuada para hacer trekking (ahora trabajo
en ello haciendo ejercicios). Sin embargo, me dio mucha satisfacción llegar a
la cima, primero porque te demuestra que si te lo propones lo logras y segundo
porque la vista es increíble y vale el esfuerzo. Disfruté mucho despedir el año
estando en contacto con la naturaleza, sentir el aire helado en el rostro,
visualizar los colores de las montañas, apreciar lo blancos nevados y estar
entre toda la buena energía de las personas que llegaban. Fue una fiesta con la
naturaleza que te limpia toda la mala energía y te renueva el alma (muy
recomendable). Los días siguientes paseé por la ciudad, tomé caldo de gallina
en el pintoresco mercado San Pedro, recorrí las calles de San Blas y disfrute
los atardeceres en la plaza de armas.
Regresé a Lima
renovada y decidida a cambiar mi situación sentimental. Es bueno analizar
porqué aceptamos en nuestras vidas menos de lo que merecemos. En este caso, me
di cuenta que no tenía caso continuar una relación con una persona que no tenía
tiempo para mí, no ponía de su parte para mejorar la relación a pesar de
pedírselo en reiteradas ocasiones y que me criticaba todo el tiempo. Al
contrario, me había convertido en una versión muy parecida a él y eso atentaba
mi esencia como persona. Mucho depende del autoestima y es difícil aceptarlo lo
entiendo, pero tampoco podemos continuar viendo la vida pasar sin reaccionar a
ella. Ahora después de varios años entiendo lo importante qué es afrontar las
situaciones para crecer en espíritu y hacernos más fuertes, y no, no me refiero
a crear una coraza para evitar que los demás nos hagan daño, sino trabajar en
nuestro amor propio para disfrutar al máximo de los buenos momentos, brindar
amor sin miedo y sacar lecciones de las situaciones tristes. Todos los días son
oportunidades para avanzar y convertirnos en nuestra mejor versión. Sólo
requerimos paciencia y buena actitud.
Paz y amor.