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miércoles, 4 de septiembre de 2019

¿Para qué usar mi tiempo en una relación tóxica si puedo usarlo para planear mi viaje de año nuevo a Cusco?


¿Has experimentado una relación tóxica? Creo que todos en algún momento pasamos por eso, pienso que es más recurrente vivir una situación así cuando uno es más joven por la inmadurez y porque está en pleno proceso de identificación y definición como persona. Sin embargo, también es fácil caer en ese vicio siendo algo más grande (considera de 25 para arriba). Yo lo pasé hace un par de años con un ex enamorado. Antes de empezar con el anécdota, definamos qué es una relación tóxica. Desde mi perspectiva es una relación que no te aporta nada (NADA) y te quita energía, es decir, te sientes apagado, todo el tiempo es exactamente igual a los otros días que pasas con esa persona, las únicas ganas que sientes son las de pelear y podría decir que hasta las conversaciones son diálogos aprendidos y repetitivos.

Ahora sí, les contaré mi experiencia. Llevaba más de 2 años con esa persona, trabajaba con él, yo era una especie de caricatura de colores apagados, porque normalmente soy alguien alegre y risueña. Sin embargo, mi aspecto era de alguien aburrido y apagado. La persona que estaba conmigo era de pensamientos negativos, es decir, a todo le buscaba el pero o el lado malo y constantemente lo escuchaba quejarse de cualquier cosa que pasara por su vida y también en la mía. Mi accionar era refutar con cosas positivas, pero era tan insistente que terminaba por contagiarme esa visión de las circunstancias. Con el pasar del tiempo ambos nos convertimos en compañeros de rutina, pero nada más. No nos motivábamos, al contrario, ya no nos importaba qué hacía el otro, al menos que involucrara nuestra imagen ante los demás y eso explotara en peleas intensas. Me alejé de mis amigos y me aislé un poco de mi familia, ya que era difícil que esa persona interactuara con ellos.
Mi último intento por rescatar esa relación fue organizar un viaje de año nuevo a Cusco con muchos amigos de diferentes ámbitos, mis amigos de trabajo (que ahora son mis amigos de vida), amigos de mi ciudad natal (Tacna) y amigos de mi barrio. Lo organicé con mucho esmero y con ayuda de una amiga, ya que organizar a más de 10 personas fue todo un desafío, primero tienes que perseguir a todas para que compren los pasajes. Compramos nuestros pasajes con 4 meses de anticipación y el precio fue bastante accesible (en noviembre y diciembre se disparan al doble). Después fue el turno del alojamiento, como todos llegaban en fechas distintas, cada grupo accedió a un hospedaje distinto, pero lo recomendable para estos casos de grupos grandes es la aplicación de Airbnb. Recuerdo que yo reservé el hotel para nosotros dos y por no leer bien en booking tuve que pagar el mismo día la mitad del total. Te recomiendo leer correctamente las letras pequeñas, aunque para fiestas es entendible que pidan un adelanto fuerte. Normalmente, adelanto el 30% o elijo hoteles con cancelación gratis hasta cierta fecha. En fin, llegada una fecha cercana al viaje mi “enamorado tóxico” decidió no ir, uso una excusa tonta, pero para ese momento ya se me habían agotado las pilas para salvar la relación, así que decidí ir sola con mis amigos y fue la mejor idea. No sólo disfruté organizando los horarios para poder aprovechar la ciudad al máximo en esos 3 días de estadía, sino que pude quitarme la venda de los ojos y caer en la cuenta de que mi felicidad dependía de mí y no de otra persona.

Para ese año nuevo, mi cábala fue conocer un lugar nuevo el mismo 31 de diciembre. Por lo que decidí visitar Vinicunca, la montaña de 7 colores. Conseguir un tour es bastante fácil, la mayoría de las agencias se encuentran a un costado de la plaza de armas y recomiendo regatear, lo único que debes tener en cuenta es que debe ser una empresa seria y con los instrumentos adecuados para auxiliarte en caso tu organismo colapse por la altura. No te preocupes, para el último día del año las agencias de turismo funcionan con normalidad, si se trata de un full day.

Partimos muy temprano, recomiendo comer ligero e ir al baño antes de comenzar el trekking. En mi caso, considerando que era año nuevo y en la noche iba a celebrarlo, opté por la opción de pagar el traslado de ida a caballo, de esta manera no terminaría exhausta para las celebraciones. Las dos amigas del grupo que me acompañaron a ese tour, decidieron no seguir mi consejo y prácticamente sólo vieron los fuegos artificiales a la medianoche para después irse al hotel a dormir. El trayecto hacia el cerro es plano, no tiene subidas ni bajadas, pero  lo que te juega en contra es la altura. El caballo te deja al pie del cerro y debes subirlo por tu cuenta, en mi caso tuve que ponerle mucha actitud y esfuerzo para hacerlo a mi ritmo, ya que no contaba con la resistencia adecuada para hacer trekking (ahora trabajo en ello haciendo ejercicios). Sin embargo, me dio mucha satisfacción llegar a la cima, primero porque te demuestra que si te lo propones lo logras y segundo porque la vista es increíble y vale el esfuerzo. Disfruté mucho despedir el año estando en contacto con la naturaleza, sentir el aire helado en el rostro, visualizar los colores de las montañas, apreciar lo blancos nevados y estar entre toda la buena energía de las personas que llegaban. Fue una fiesta con la naturaleza que te limpia toda la mala energía y te renueva el alma (muy recomendable). Los días siguientes paseé por la ciudad, tomé caldo de gallina en el pintoresco mercado San Pedro, recorrí las calles de San Blas y disfrute los atardeceres en la plaza de armas.

Regresé a Lima renovada y decidida a cambiar mi situación sentimental. Es bueno analizar porqué aceptamos en nuestras vidas menos de lo que merecemos. En este caso, me di cuenta que no tenía caso continuar una relación con una persona que no tenía tiempo para mí, no ponía de su parte para mejorar la relación a pesar de pedírselo en reiteradas ocasiones y que me criticaba todo el tiempo. Al contrario, me había convertido en una versión muy parecida a él y eso atentaba mi esencia como persona. Mucho depende del autoestima y es difícil aceptarlo lo entiendo, pero tampoco podemos continuar viendo la vida pasar sin reaccionar a ella. Ahora después de varios años entiendo lo importante qué es afrontar las situaciones para crecer en espíritu y hacernos más fuertes, y no, no me refiero a crear una coraza para evitar que los demás nos hagan daño, sino trabajar en nuestro amor propio para disfrutar al máximo de los buenos momentos, brindar amor sin miedo y sacar lecciones de las situaciones tristes. Todos los días son oportunidades para avanzar y convertirnos en nuestra mejor versión. Sólo requerimos paciencia y buena actitud.

Paz y amor.

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¡Buen día! Es lunes otra vez y el calorcito ya llegó para quedarse. Y bueno, se acaba el año amig@ y ya estamos con todas las festividades...