Si me mencionas Ayacucho automáticamente
pienso en amistad, de esa que quieres conservar para toda la vida. Le he puesto
especial empeño en formar un increíble grupo de amigos. Mientras vas creciendo
te vas dando cuenta de lo importante que es tener cerca a personas que te entiendan y te quieran como eres. Me
siento muy afortunada de los amigos que he logrado adicionar a mi vida,
realmente pongo mi corazón en sus manos. Tiendo a ser la amiga mamá gallina e
intento cuidarlos, pero la verdad ellos son los que cuidan de mí (y bastante,
porque ando como una loca por la vida). La
amistad es combustible para este trayecto, dicen que las energías atraen y
efectivamente las personas parecidas terminan juntándose.
Siempre estaré agradecida de que
ellos me apoyen, me guíen, se rían de mi (toda buena amistad tiene grandes
cuotas de burlas), me celebren y hasta me hagan pisar tierra (porque muchas
veces lo necesito). He escuchado a personas decir que no tienen amigos porque
no confían en la gente y pienso que tal vez se cerraron tanto que no
permitieron a las personas adecuadas entrar. No sólo es confianza, también se
trata de tener buena actitud para con los demás y conozcas a los ideales para
ti. Recuerda la buena energía se contagia, atrae y consolida. Si eres una persona
que juzga mucho o envidia o se queja todo el tiempo sólo conseguirás meter
personas así a tu entorno y obviamente no serán leales y la desconfianza será
la reacción más natural que tengas.
Ayacucho es una ciudad imponente,
encontrarás en cada una de sus calles ese fervor religioso que lo caracteriza
¡y cómo no! tiene 37 iglesias y se conservan muchos rituales que sus pobladores
respetan y aprecian. Uno de ellos, el más impresionante a mi parecer, es la
procesión de Cristo resucitado. Te imaginas esa juerga de semana santa y tener
la voluntad de dejarla para ir a apreciarlo. Bueno, te digo que es posible y si
tienes la oportunidad, anda. Es increíble, un espectáculo para los ojos y,
definitivamente, un evento a guardar en la galería mental (no te arrepentirás)
y es sorprendente como muchos hombres esperan desde las 2 a.m. para tener el
honor de cargar el anda, la cual mide 10 metros de altura. (revisa mi instagram).
Me encanta Ayacucho, he ido como
unas cuatro veces y aún me falta conocer más (las piscinas de Millpu lideran en
mi lista de pendientes). La plaza de armas es bellísima y se encuentra rodeada
de la arquitectura imponente de las
iglesias. Además, de fondo un cielo turquesa
con nubes blancas y esponjosas que te roban un suspiro. Las calles te
exigen que las recorras con tranquilidad para disfrutarlas. Un paseo después de
almuerzo o casi para el atardecer es necesario. Otro buen detalle es el
Muyuchi, es un helado riquísimo, a primera vista piensas automáticamente en el
queso helado de Arequipa, pero el sabor es muy distinto (ambos me encantan, no
puedo elegir uno), es una mezcla de leche, ajonjolí y coco. Perfecto para las
mañanas calurosas de Ayacucho. La comida (qué delicia de gastronomía) es
variada y rica, te recomiendo el restaurante Mi casa, tanto para la mañana como
para la tarde. Apenas llegas a Ayacucho y debes ir a desayunar un delicioso
caldo de mondongo, con eso recuperas el trajín (si has ido en bus) o la
madrugada para tomar el avión, es bastante reconfortante. Además, para el almuerzo
un crujiente cuy con puca picante (guiso de beterraga) acompañado de qapchi, es
una especie de quesito fresco triturado con cebolla china y papa nativa. Se dan
cuenta que también soy una amante de la comida, es más la primera vez que fui a
esta ciudad y visité la Pampa de la quinua, santuario histórico donde ocurrió la batalla de Ayacucho
y fue decisiva para la independencia de nuestro país, aparte de contemplar el
horizonte y ser consciente de la importancia del lugar, me senté en los puestos
de comida y pedí todo lo típico, tanto era mi afán de probar que hasta terminé
comiendo una mazamorra de calabaza (buenísima) como postre (está de más decir
que luego necesité una sal de Andrews).
Uno de mis lugares favoritos en
Ayacucho es el mirador de Acuchimay, se encuentra a 10 minutos desde la plaza
de armas y te contaré por qué me parece perfecto. Te muestra una vista espectacular
de la ciudad, puedes ver cada lugar como si de un mundo le legos se tratara, el
lugar es bastante concurrido pero tan grande que no te sentirás rodeado, hay
una zona en la que te puedes sentar en el pasto, conversar y tomarse una chela.
Es en esas situaciones donde aprecias los momentos simples que te dan gran
satisfacción, disfrutar de una buena conversación con una cerveza en la mano y
el cielo hecho una pintura bellísima no tiene pierde. También, te recomiendo
visitar la cataratas de Cangallo, es una caminata un poco larga, pero vale la
pena porque terminas el tour en una piscina natural de agua gasificada que refresca
en el instante.
La penúltima vez que fui fue por
una bonita razón, mi amiga cumplió los temidos 30 y por muy a parte de la
juerga que nos metimos todos, porque viajamos en mancha para el evento, llegó a
mí una reflexión de cómo la vida avanza. Creo que en ese momento fui consciente
de mis 28 años y me pregunté tantas cosas, muchas sin respuestas aún, pero
otras con la convicción de que en amistad debo ser una especie de millonaria.
Mucho de mi libro de vida trata de mis amigos y las situaciones tan graciosas que
nos pasan, estoy segura que de anciana me reiré sola sin parar. Y de eso se
trata.
En este proceso en el que me
encuentro (el de recordar que el amor propio es importante y necesario) he
podido agradecer al universo por brindarme el apoyo de mis amigos, esos a los
que les he dicho mil veces que me sentía mal y esas mil veces ellos han tenido
la paciencia y el entusiasmo para sacarme del lodo. Por eso considero que pedir
ayuda es lo mejor que puedes hacer ante una situación difícil, nadie te va a
juzgar o señalarte como débil, somos seres humanos y está permitido reír y llorar. Últimamente venimos
encerrados en la idea de que todo debe verse perfecto y nadie que se sienta mal
entra en esa categoría, ¿verdad? Bueno, seamos transparentes y permitámonos sentir.
Y viaja con tus amigos, es una de
las cosas más divertidas. El libro de la vida tiene muchas páginas por llenar.
No te quedes en blanco.
Paz y amor.