lunes, 19 de agosto de 2019

Me escuché en Marcahuasi


Una relación a distancia, ¿qué es lo primero que piensas cuando escuchas ese conjunto de palabras? Sí, amor a distancia felices los 4, felices los 3 o lo que sea. Todo se resume a que la pareja no será del todo (o nada) sincera, habrán dos más o uno de ellos será el que interprete el papel de ingenuo. Bueno, contra todo pronóstico yo me arriesgué a tener una. Claro que tuve los miedos usuales en estos casos, pero a veces es bueno no darle la oportunidad a la mente de pensar demasiado (porque te agobia), no le des espacio para sabotearte (y esto aplica para muchos aspectos), si te gusta mucho esa persona y hay muchos kilómetros de por medio, adelante (está de más decir que la otra persona es libre, cuidado con el Karma).

En esos tiempos yo me encontraba en una rutina bastante densa, a las justas llegaba a casa a descansar. Después de evaluarlo un poco y de exponer mis ideas con una amiga, fue una posibilidad muy atractiva que se adecuaba perfecto a mis ajetreados días. Además, eran más oportunidades para viajar (esto ya lo había mencionado) y eso es algo que mi pasión viajera no puede rechazar. En fin, cuando pensé en esta opción mi chico tortura (vamos a llamarlo así) aún ni me lo había propuesto, pero eso era algo que yo veía venir y sucedió. Se sintió genial, para ese entonces hace tiempo que nadie se me había declarado (ya llevaba más de un año soltera), la euforia fue estupenda, no me arrepiento haber dicho que sí. Obvio, ya saben que la historia no terminó bien (no hay mal que por bien no venga), pero cada sensación, durante esa relación, fue algo que necesité experimentar.  Todo se trata de sentir, sino estamos de más.

A veces tomar decisiones que sabes que impactarán en tu vida y rutina no son fáciles de asumir. Cuestan y eso sucede porque la consecuencia inmediata será salir de tu zona de confort, ese lugar (tanto físico como mental) que ya conoces y dominas totalmente. Por ese tiempo también, yo empecé a darme cuenta de una vocecita dentro de mí, qué constantemente me preguntaba si me sentía bien con mi estilo de vida (y no necesariamente me encontraba en una tragedia).

Ir a ese lugar fue algo que me ayudó a discernir entre tantos pensamientos, para escuchar a los más importantes (los que son necesarios analizar). Pude interiorizar y reflexionar. Hablar conmigo misma.
Fue un paralelo de emociones, por un lado mi felicidad sentimental estaba a flor de piel y por el otro la cuestión de si me sentía a gusto con mi rutina. Refugiarme en un bosque de piedras fue algo que agradecí y valoré después. Sin internet, sin celular, sin distracciones, sin cosas superficiales, sólo fui yo.

Te cuento cómo es Marcahuasi, zona ubicada al este de Lima, en las alturas de la provincia de Huarochirí a casi 4000 m.s.n.m. Es una meseta de origen volcánico, con formaciones rocosas muy particulares. ¿Cómo llegar? Está bastante cerca a Lima, tomas un carro (colectivo o transporte público) hasta Chosica, luego deberás llegar al paradero de buses (cerca al parque Echenique) que llevan a San Pedro de Casta, el viaje dura aproximadamente 3 horas (horarios desde las 7 a.m. hasta el mediodía). El derecho de entrada a la meseta es de 10 soles, no olvides registrarte en el libro de visitas. Después no hay señal. Eso sí, toma tus precauciones, porque mis amigos y yo nos fuimos muy confiados del clima (¿qué tanto frío puede hacer?). Si no llevas ropa especializada para el frío, la buena noticia es que podrás alquilar frazadas (las de tigre), plástico para la carpa, leña para la fogata (lleva mechero por favor), entre otras cosas, en el pueblo.

Lo que sigue es decisión tuya, puedes optar por el camino largo o el corto (sí, a lo caperucita roja). Si te decides por el largo, tengo entendido que demora 3 horas y media y puedes contratar los servicios de una mula para transportar todo el material necesario para el campamento. El nivel (según lo que me han contado) es intermedio. Pero si haces como yo, que opté por el camino corto, pues ya me conozco y aún me falta una buena dosis de resistencia para los trekkings (ahora ya aguanto más a comparación de esas fechas), debes tomar un auto en el pueblo que te traslade hasta cierto punto del camino, es decir, 1 kilómetro antes de la entrada. Como es algo empinado, puedo evaluar que en una escala del 1 al 5, la resistencia que debes tener es de 3. Hay como paraderos donde podrás descansar un momento de no cargar las cosas porque para este camino no vi mulas. Recomiendo hacerlo rápido porque debes llegar a tiempo para encontrar una buena zona y levantar el campamento. Debido a que, de noche las únicas luces que te acompañarán serán las del firmamento y las llamas de tu fogata.

Es hermoso, uno de los mejores lugares para conectarte contigo mismo y dejarte llevar por la tranquilidad. El paisaje es inmenso, sentirás que tus problemas son pequeños. Sal en busca del sol, gracias a una amiga (su perseverancia) pudimos encontrar el atardecer (y sí que valió la pena). Camina mucho, salta de una roca a otra y conéctate con la naturaleza.

Llegó el anochecer y fue preciso prender la fogata (¡qué frío!), pero ¡oh problema! no logramos prenderla, creo que nuestra leña estaba húmeda o algo así, intentamos de todo sin éxito. Ante la necesidad de calor proseguimos con el vino, que se acabó tan rápido como su calidez. Fue una noche crítica, sin fogata ni ropa tan abrigadora, aguantar la baja temperatura fue UN RETO (lleva pastillas para la altura). Sin embargo, al final todo valió la pena, la oscuridad te regala a la estrellas.

Al día siguiente, después del desayuno (hay carpas locales que venden comida) y el aseo (hay servicios higiénicos con duchas e inodoros), pude sentarme un buen rato en lo alto de una roca y agradecer; primero, lo que estaba viviendo, por un lado la loca aventura de una relación a distancia, esa fue mi decisión como yo la llamo “lanzarse al mar sin salvavidas”, por otro, todo lo demás. Segundo, la majestuosidad del paisaje. Tocó el momento de ponerle pausa a todos los pensamientos para escucharme desde lo más hondo de mi ser y decidir si quería continuar con la rutina que llevaba o comenzar otra vez.

Todo el tiempo pasan tantas cosas por tu cabeza, todos los días a cada momento. Muchas de esas cosas son preguntas que no necesariamente sabes cómo responder, pero luego está lo que sientes emocionalmente. Es la mezcla entre la razón y la emoción lo que te llevará a visualizar tus verdaderos deseos. Definitivamente, da miedo, mucho miedo, pero nadie más lo hará por ti. Está en tus manos dirigir tu destino, porque es tu vida.

Sé feliz y haz lo que tengas que hacer para sentir paz en tu interior, es un camino largo, pero recorrerlo te traerá muchas dosis de satisfacción. Conéctate con la naturaleza, por eso viaja, y te darás cuenta que la naturaleza siempre se renueva. Aprendamos de ella.

Paz y amor.



PD. Me gustaría leerte, no seas tímid@. Lo peor que puede pasar es que intercambiemos experiencias J


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