domingo, 27 de octubre de 2019

Checklist viajero: no enamorarse

Definitivamente este el post más íntimo que publico, pues se trata de un episodio bastante personal y para ser sincera difícil de contar, porque es un hecho que siempre está en mi cabeza, pero no necesariamente de manera negativa como ya te explicaré más adelante.
Mi enamorado, que ahora es mi ex, decidió poner stop (no pausa) a la relación, pero no de la manera adecuada, es decir con una conversación que contenga la palabra “terminamos”, sino con un silencio absoluto. Él dejó de contestar mis whatsapps y llamadas, cabe resaltar que era una relación a distancia. El motivo no lo sé y tampoco ya no espero que llegue a mí, sólo sucedió así. Ese día tuve la seguridad que era su deseo y tras haber pasado una situación similar unas tres semanas antes la cual fue por un motivo externo que comprendí, esta vez decidí que no podía hacer más. Se había ido y yo tenía que aceptarlo. 
Darme cuenta de la realidad fue duro, porque para ese momento sentí que mi punto de quiebre había llegado. Me sentí suspendida, bastante confundida, repasaba en mi cabeza una y otra vez todos los momentos juntos con el afán de encontrar alguna señal que anticipara este suceso, pero nada. Mi mente no podía dar con una conclusión lógica y ni qué decir de mi estabilidad emocional, se había deshecho. 
Creo que uno cuando realiza un viaje, no apunta en su check list de actividades conocer a alguien para luego enamorarse. Estaba en una época en la que tenía un pendiente con otra situación y sólo fui a Cajamarca a distraerme y conocer un nuevo destino. No sé si existe el amor a primera vista, pero sé que la atracción en los dos primeros segundos sí sucede. Sin embargo, como andaba en plan relajado, sólo me bastó pasar un momento divertido para luego no buscar más. Por lo contrario, a veces suceden cosas que llevan a otras, y al casi mes de habernos presentado, retomamos la comunicación, la cual fue bastante “fresh”. Tras ciertas locuras terminó convirtiéndose en una relación a distancia. Traté de ser cuidadosa con mis sentimientos, pero fue imposible al saber que eran compartidos, así que decidimos que alimentaríamos la relación para que creciera sana, con mucha ilusión de por medio y sintiéndonos un equipo. Sin la menor idea de lo que sucedería  acepté muchos viajes a la ciudad donde él se encontraba viviendo en ese momento, para poder siquiera verlo un rato. Al final tuve que ir a esos lugares luego de la ruptura forzada y era casi imposible no imaginarlo en la puerta del aeropuerto esperándome. 
Pienso que las cosas suceden conectadas con otras y este tiempo me ha dado la razón, ojalá no fuera así, pero es una pregunta que me hago constantemente ¿tiene que suceder así?, tal vez sí, tal vez no o hay otras formas, aún no lo sé. El punto es que cuando mi ex hizo lo que hizo, yo terminé en un hoyo, no porque él me haya metido allí, sino por la falta de cariño hacia mí misma. Después de episodios de llanto y más llanto, me di cuenta que él con su acción había abierto mi propia caja de pandora. Habían salido a la superficie todos mis miedos absurdos, la inseguridad, la desconfianza y la rabia. La vida me había puesto cara a cara con mis demonios, esos que había estado reprimiendo, hundiéndolos muy al fondo de mí. Fue como una especie de “es ahora”, ahora me tocaba enfrentarme a lo peor de mí. Entendí que ya no era posible seguir avanzando sin quererme. Es allí cuando supe que el amor propio es indispensable y sé ahora, cuando el dolor ya no nubla mi juicio, que es una chamba de todos los días y a toda hora. Las situaciones feas requieren un proceso de recuperación y puede darse distinto en todos nosotros. Usa herramientas que te ayuden. En mi caso, amo viajar, cuando lo hago me siento plena, también escribir que me sirve para sacar todo, lo hago en un cuaderno y obvio no todo lo pongo por aquí. Si publico esto, es para contar que las cosas se superan, aunque aún esté en recuperación, sé ahora que es posible llegar a un punto de tranquilidad, sólo se requiere tiempo. Eso sí, quiero dejar claro que el tiempo no desaparece por arte de magia la tristeza, lo que hace el tiempo es darnos el espacio para trabajar en uno mismo con mucho amor y sobretodo paciencia.
Haz ese viaje, sal a bailar esa noche, aunque mañana tengas excursión, muchas cosas podrían suceder para darte más momentos de calidad o para enseñarte algo, pero hazlo. Conoce lugares, personas y disfruta de los momentos de ahora, porque no regresan. No me arrepiento de las personas que se me cruzaron, al contrario les agradezco. Y aunque algunos meses atrás pareciera imposible, a mi ex se lo agradezco más porque estoy llegando a mi mejor versión.

Paz y amor ☺ 


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